He vuelto a esto de los blogs. Debe ser porque quizá ahora tengo algo interesante que contar o algo de lo cual necesito desahogarme sin ver la mirada crítica de nadie y sin escuchar consejos estúpidos y reprimidores.
A veces necesitamos hablar en clave, a veces el alma actúa sin escuchar a la cabeza y menos al corazón, simplemente se libera, se expresa aunque nadie comprenda su naturaleza. Entonces empiezan las preguntas, las dudas que se hacen eternas por la noche, el remordimiento, la culpa riéndose de nuestras buenas intenciones.
Despierto en calma, leo un par de noticias intentando ignorar que mi alma está saltando, está viviendo más que nunca, las emociones florecen como las calas amarillas que de a poco se abren dentro de un florero, no en la libertad de un jardín sino que dentro de un florero para que se queden ahí dentro peleando con la conciencia.
Me quedo quieta, callada y me vienen unas carcajadas increíbles, me siento incomprendida, me enojo conmigo misma. Ir y venir, subir y bajar, marearme, hablo de los labios para afuera lo que estoy sintiendo es distinto, mi vida ha cambiado de un segundo a otro, tengo dudas, preguntas, respuestas a medias.
Es tarde, quiero mi irresponsabilidad de vuelta pero sé que es imposible, es tarde y me tengo que ir a dormir, espero mañana poder reaccionar o quizá no.
